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Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes



Por: Tere Fernández

Origen de la fiesta:

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”


Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:

*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:

  • oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;







  • incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;







  • mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.







  • Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

    * Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.

    * Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

    Significado de la fiesta:

    Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

    Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
    Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

    En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
    Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

    Origen de la Rosca de Reyes


    Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey.
    La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistios y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.

    Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

    Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.

    El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.

    Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

    En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”.

    El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después hará una fiesta con tamales y atole.

     
    Sugerencias para vivir esta fiesta 

    Reflexionar y contestar las siguientes preguntas:
  • ¿qué regalo le voy a dar a Jesús este año que comienza?; 



  • ¿qué puedo cambiar para ser mejor?; 



  • ¿qué regalos le voy a ofrecer a Jesús?; 



  • ¿me encuentro alegre porque Dios me ama?; 



  • ¿tengo fe en Dios?; ¿sé vivir en la pobreza?; 



  • ¿soy generoso (con mi tiempo, con mi persona, con los demás)?; 



  • ¿suelo perseverar en mi vida espiritual a pesar de las dificultades que se me presentan?; 



  • ¿obedezco a Dios con prontitud?









  • Los Reyes Magos




    Cuando el Mesías nació
    en el cielo aparecía
     una estrella resplandecía
    entre todas sobresalió.

    Al Oriente un rey la vio
    estando el rey Gaspar
     la estrella vio brillar
    con muy fuerte esplendor
    enseguida llamó a
     Melchor
     y también a Baltasar

    II

    Los  he mandado a llamar
    el Mesías avcaba de nacer
    su estrella acabode ver
    en el firmamento brillar.
    Yo les quiero aconsejar
    que quiero aconsejar
    que debemos partir ya
    con destino a Judá
    siguiendo aquella huella
     de la billante estrella
    que de lo alto nos guiará

    III

    Partiendo para la ciudad
    siguiendo aquella estrella
    con su luz radiante y bella
     brillando en la inmensidad

    Pero al llagar a Judá; 
    al niño al no encontrarlo
     Herodes al entrevistarlos
     los encamino a Belén
    les dijo averigüen bien
    para ir también
    a adorarlo.

    IV

    Partieron para Belén
     siguiendo siempre la huella
    de la brillante estrella
    que van siguiendo muy bien.

    Hasta que por fin ya ven
    que la estrella se detenía
    en un establo con alegría
    los tres reyes sí entraron
     y juntitos encontraron 
    a José, al niño y María.

    V

    Ofrecieron sus tesoros
    al Mesías adoraron
     a la vez le entregaron
    incienso, mirra y oro.

    Ángeles cantaban en coro
    pero un ángel divino
     en sueños a los reyes vino
     y este les hizo saber
    alos reyes cómo volver
     por diferentes caminos.

    VI

    Y los tres reyes partieron
    tal dijo el ángel divino
     por diferente caminos
    hacia el Oriente volvieron.

    De esta forma cumplieron
    lo que la escritura decia
    anunciando se cumpliría
    del Mesías anunciado
    del hijo de Dios enviado
     cumpliéndose la profecía.

    Por: Wilverto Castillo

    Sus Majestades los Reyes Magos






    ¿Quiénes son los Reyes Magos? Sus orígenes son un verdadero misterio. Su rastro nos lleva a la Biblia, al capítulo dos, versículos uno al doce, del Evangelio de San Mateo. En este trecho se narra el camino que hicieron unos Magos del Oriente, guiados por una estrella, hasta llegar a Belén para visitar y ofrecer regalos al recién nacido Jesús. Pero, aunque en esas escrituras no se explica de dónde proceden, todo indica que vinieron de Babilonia o Persia, donde los magos ejercían una gran influencia.

    Melchor, Gaspar y Baltasar



    Tampoco hacen mención de cómo eran o cómo se llamaban los reyes. En el siglo XIV, un monje benedictino, doctor de la iglesia, describió a los Reyes Magos en un manuscrito: Melchor era un anciano de blancos cabellos y larga barba; Gaspar, más joven y rubio; y Baltasar, un señor negro. Los identificó como representantes de Europa, Asia y África.




    Las escrituras no cuentan qué hacían los reyes. Existen teorías que explican que los Reyes podrían haber sido astrólogos, sacerdotes, o científicos.




    Y en cuanto al número de magos, se acepta el de tres, aunque en distintos lugares se suponen que fueron dos, cuatro, y hasta doce, los reyes magos. Del mismo modo, no se sabe cuál ha sido su destino después del encuentro con la familia de Jesús, en Belén.




    En cuanto a la estrella que les condujo a Belén, para muchos científicos no se trataba más que un cometa o meteoro luminoso. Existen muchas teorías que intentan profundizar lo que está escrito en la Biblia, pero lo que sí sabemos es que, con el tiempo, sus majestades los Reyes Magos se convirtieron en unos personajes muy queridos por todos los niños.

    Los regalos de reyes



    Son los Reyes Magos que, en la madrugada del día 6 de enero de cada año, visitan a las casas donde hayan niños hispanos para dejarles regalos, del mismo modo en que hace años llevaron oro, incienso y mirra al niño Jesús.

    Según las tradiciones, una de las cosas exigidas por los reyes para que los niños reciban su regalos es que se hayan comportado y hayan sido buenos durante el último año. Para los que cumplen esas exigencias, reciben regalos, pero los que no se hayan portado bien los reyes no les traen regalos, sino carbón. Pero como los reyes no son malos, el carbón que les dan es un tipo de carbón dulce, hechos de azúcar, que simboliza la necesidad de que el niño se comporte mejor.

    La cabalgata de reyes



    Es una de las tradiciones más profundas de la cultura española. La Cabalgada de reyes es un desfile que sale a las calles de todas las ciudades, envueltas de luces y color, representando el camino que recorrieron los Reyes Magos hasta Belén. Montados en camellos o en carrozas, los reyes salen acompañados de sus pajes quienes regalan caramelos a los niños. Es una noche donde se mezclan la tradición con la fe y la esperanza. Es una noche mágica y de mucha ilusión para los niños. Una noche de adoración a los reyes y al niño Jesús.

    El roscón de reyes



    Después de una noche mágica nada mejor que despertar con un sabor dulce en la boca. El roscón de reyes es el producto estrella del día de reyes, es decir, el 6 de enero. Mientras los turrones son los protagonistas de los postres navideños, el roscón es el protagonista de la mesa de reyes. El roscón es un tipo de bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado, decorado con trozos de frutas confitadas de muchos colores. Dentro de la masa se suelen esconderse pequeños regalos para quienes, con suerte, come el pedazo donde lo guarda.

    Se puede degustar el roscón en el desayuno, como postre después de la comida, en la merienda, y en cualquier momento del día.

    La carta a los Reyes Magos



    Como cada año, el escribir la carta a los reyes representa mucha ilusión, fantasía, e inocencia de los niños. En ella, los niños cuentan como se han portado, cómo fueron de buenos, hacen su pedido de regalo, y hacen algunos dibujitos. Para hacer llegar la carta a sus majestades, los niños tienen muchos caminos. Se la puede entregar a los pajes de los reyes durante la cabalgata, al correo real montado en muchas tiendas de juguetes, o simplemente dejarla junto a las zapatillas, a la ventana o al pie del árbol de Navidad. Hay niños que piden a que sus padres la sellen y la lleven al correo convencional, y hay otros que prefieren la rapidez y la comodidad del correo electrónico.

    Sea cual sea el camino que habéis elegido, no os olvidéis de dejar algo de comer y de beber a los reyes y a sus camellos. Algo de dulce o de frutas seguro les hará mucha ilusión.

    La Visión de los Reyes Magos



    Emilia Pardo Bazán

    (Los Reyes Magos regresan a su patria por distinto camino del que vinieron, a fin de burlar al sanguinario Herodes. Es de noche: la estrella no los guía ya; pero la luna, brillando con intensa y argentada luz, alumbra espléndidamente la planicie del desierto. La sombra de los dromedarios se agiganta sobre el suelo blanco y liso, y a lo lejos resuena el cavernoso rugir de un león.)

    BALTASAR.- (Acariciándose la nevada y luenga barba y moviendo la anciana cabeza a estilo del que vaticina.) No sé lo que me sucede desde que me puse de rodillas en el establo de Belén y saludé al hijo de la Doncella, que me agita un espíritu profético, y siento descorrerse el velo que cubre los tiempos futuros. Este tributo de oro que ofrecía al Niño para reconocerle Rey, ¡cuántas y cuántas generaciones se lo han de rendir! Tributos percibirá, no como nosotros, días, meses y años, sino siglos, decenas de siglos, generación tras generación, y los percibirá de todo el Universo, de toda raza y lengua, de nuevas tierras que se descubrirán para aclamar su nombre. El oro que le he presentado era poco: apenas llenaba el cofre de cedro en que lo traje; y ahora se me figura que se ha convertido en un mar de oro, y veo que al Niño se le erigen templos de oro, altares de oro labrado y cincelado, tronos de oro, en torno de los cuales oscilan blancos flabelos de plumas con mangos de oro, y que ciñe su cabeza una triple corona de oro macizo, también, incrustada de diamantes y gemas preciosas. Olas de oro, fluyendo de los veneros de la tierra corren a los pies del Niño; y lo más extraño es que el Niño los contempla con entristecida cara, y al fin esconde el rostro en el seno de su Madre. ¿Habré obrado mal, ¡oh sabios!, en presentarle oro? ¿No le agradará a la criatura celeste el símbolo de la autoridad real? Temo que mis dones no hayan sido aceptos y mi obsequio pareciese sacrílego.

    GASPAR.- (Enderezándose sobre su montura, requiriendo la espada, frunciendo las cejas y echando chispas por los ojos.) Patriarca de los Magos, bien te lo pronostiqué. El nacido Rey de los judíos no es el vil mercader que quiere atesorar riquezas sin cuento en los subterráneos de su morada. La codicia rebaja el alma y la hace pegajosa y grosera como la arcilla que, despreciándola, pisamos. Mi don es el único que pudo complacer al Primogénito de la Virgen. Tú le trajiste oro, por monarca; yo, mirra, por hombre. Hombre ha querido nacer, y el llamarse hombre será su mejor título. La mirra amarga como el vivir, y como el vivir, sana y fortificante; he ahí lo que conviene a quien ha de realizar obra viril, obra de vigor y salud. ¿Creéis que se puede ser grande, noble y fuerte sin gustar el cáliz amargo? Aquí me tenéis a mí, ¡oh sabios!: he combatido, he sufrido, he vencido monstruos, he lidiado con tentaciones horribles, me he visto mil veces en mano de mis enemigos, y el soplo del martirio ha rozado mi sien. Pues sólo un día he llorado, y una gota de mi llanto, cayendo en el ánfora de la mirra, le prestó su tónica y sabrosa amargura y quizá su balsámico perfume. Yo también veo al Niño, Baltasar; pero le veo combatiendo, arrollando, venciendo, aplastando dragones, sometiendo a su yugo a la Humanidad, sufriendo y regando con sangre una palma. Bien hice en traerle mirra.

    MELCHOR.- (Tímidamente, con humildad profunda.) Yo no sé si habré acertado y, sin embargo, por la alegría que me inunda presumo que el Niño no rechaza mi don. Tú, venerable y doctísimo Baltasar, le obsequiaste con oro considerándole Rey. Tú, indomable y valeroso Gaspar, le trajiste mirra, teniéndole por hombre. Yo, el último de vosotros, el más ignorante, el etíope de negra tez, le ofrecí unos granos de incienso, pues mi corazón le presentía Dios.


    BALTASAR y GASPAR.- (Atónitos.) ¡Dios!MELCHOR.- (Con fe y persuasión ardiente.) Sí, Dios. Ahora mismo, en medio de esta serena noche, sobre el limpio azul del cielo, he visto resplandecer su divinidad. Ahí están las naciones postradas a sus pies y redimidas por Él, y por Él igualados todos los hombres. Mi progenie, la oscura raza de Cam, ya no se diferencia de los blancos hijos de Jafet. Las antiguas maldiciones las ha borrado el sacro dedo del Niño. No le reconocéis así al pronto, porque es un Dios diferente de los dioses que van a morir: no condena, ni odia, ni extermina; ama, reconcilia, perdona y sólo con acercarme a Él noto en mi corazón una frescura inexplicable y en mi espíritu una paz que glorifica. Así que llegue a mi reino abriré las prisiones, licenciaré los ejércitos, condenaré los tributos, daré libertad a mis concubinas y me pondré desarmado en medio de la plaza pública a confesar mis yerros y a que mis enemigos, si lo desean, tomen venganza de mí.


    BALTASAR.- Me dejas confuso, Melchor. Tu creencia se asemeja a la locura.

    GASPAR.- No te entiendo bien, Melchor. Tu creencia me parece afeminada, impropia de un rey.

    MELCHOR.- No sé defenderla con razones. Hago lo que siento.

    BALTASAR.- Mi dádiva era preciosa.

    GASPAR.- La mía era digna y noble.

    MELCHOR.- La mía expresa mi pequeñez, y sólo significa adoración.

    BALTASAR.- Reuniendo las tres en una, quizá obtendríamos algo que hiciese sonreír al prodigioso Niño.

    GASPAR.- No puede ser. ¿Dónde habrá un don que convenga al Rey, al Hombre y al Dios juntamente?


    (La luna brilla con claridad más suave, más misteriosamente dulce y soñadora. El desierto parece un lago de plata. Sobre el horizonte se destaca una figura de mujer bizarramente engalanada y ricamente vestida, hermosa, llorosa, con larga cabellera rubia que baja hasta la orla del traje. Lleva en las manos un vaso mirrino lleno de ungüento de nardo, cuya fragancia se esparce e impregna la ropa de los Magos, y sube hasta su cerebro en delicados y penetrantes efluvios. Y los tres Reyes, apeándose y prosternados sobre el polvo del desierto, envidian, con envidia santa, el don de la pecadora Magdalena.)

    Los Reyes Magos



    Pancho Aquino

    No olvidaré jamás aquella mañana del seis de enero; hacía pocos días había cumplido mis primeros sesenta y un años. Durante la noche anterior un sueño extraño llenó mi corazón de dudas. Por eso me levanté muy temprano, no podía seguir durmiendo, algunas lágrimas mostraban mi tristeza.


    Me senté en el borde de la cama y seguí llorando, mientras recordaba al duende que en mis sueños me había dicho algo que yo no podía creer... por eso mi llanto y mi tristeza esa mañana del seis de enero.


    Con su chillona voz de duende había dicho: "Me extraña que a tu edad no lo sepas: los Reyes Magos no existen, son los adultos, generalmente los padres, los que compran los regalos".


    Siguió hablando, sin importarle mi dolor y aunque ya no quería escucharlo y hacía lo posible para alejarme de él, su voz aguda y su risita burlona resonaban en mis oídos, hasta que al fin pude despertar.


    Inicié las tareas del día sintiéndome muy mal, sin deseos de hacer nada.


    Para distraerme un poco y aliviar mi pena salí a caminar y me encontré con muchos chicos jugando en las calles y comentando entre ellos los regalos recibidos, que por cierto eran muy hermosos.


    Claro!, pensé.,los padres de estos niños tienen el dinero suficiente para comprárselos.


    Seguí andando, sin rumbo fijo, y así pasé por un barrio más pobre, por el hospital, por la iglesia y por último llegué a un barrio de emergencia y vi que todos los niños tenían algún juguete entre sus manos.


    Los sentimientos eran similares en todas partes. Padres e hijos del barrio rico, la iglesia o el hospital llevaban en sus rostros la misma expresión de felicidad, sin relación con el valor material de los regalos, se reflejaban en sus miradas la emoción, la alegría, la sorpresa, el amor, todo el amor.

    Fue entonces que mis labios volvieron a sonreír.


    Esperé la noche para hablar con el duende de mis sueños y cuando él llegó le conté lo que había visto.


    Me escuchó con mucha atención y sonriente e inquieto como siempre, me dijo:

    "Mientras haya gente buena, corazones abiertos, personas que amen a los niños, a las que nos les importe el color de la piel o la posición social, los Reyes Magos seguirán llegando, ellos jamás dejarán de venir".


    Su risita sonora se fue apagando, mientras se elevaba hacia el cielo.

    Yo me quedé mirando cómo se perdía en la noche y entonces me pareció ver entre las estrellas las siluetas de los tres Reyes, montados en sus camellos. que se alejaban con las bolsas repletas de cartas ilusionadas.


    Acaricié mi barba, como lo hago siempre que estoy feliz... una de aquellas cartas era mía.

     

    Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II" - Pancho Aquino.

    YA VIENEN LOS REYES



    Ya vienen los Reyes
    con el aguinaldo,
    les parece mucho
    y le van quitando
    pampanitos verdes,
    hojas de limón,
    la Virgen María,
    madre del Señor.


    Ya vienen los Reyes,
    por aquel camino,
    ya le traen al Niño
    sopitas con vino,
    pampanitos verdes,
    hojas de limón,
    la Virgen María,
    Madre del Señor.

    Ya vienen los Reyes,
    ya le traen al Niño
    muy ricos pañales,
    pampanitos verdes,
    hojas de limón,
    la Virgen María,
    Madre del Señor.
     
     
     

    Relicario de Los Tres Reyes Magos

    Dice la Bilblia que unos sabios de Oriente, guiados por una estrella, recorrieron un largo camino para llegar a Bélen.   Cuando llegaron, adoraron al Niño Jesús. Así fue como ellos proclamaron al mundo que el Rey de Reyes estaba entre los hombres.   Se cuenta que regresaron al Oriente y que, ya viejos, murieron en Persia

    También que los restos de estos peregrinos recorrieron un largo camino y fueron llevados hasta Colonia, una ciudad de Alemania.  Allí les contruyeron un cofre o relicario donde descansan sus restos.

    El relicario fue confeccionado entre 1190 y 1220, aproximadamente, por artesanos del taller del orfebre Nicolás de Verdún y de talleres de Colonia y de la región del río Mosa, que continuaron los trabajos de aquél. Mide unos 110 centímetros de ancho, un metro y medio de alto y 2 metros, veinte centímetros de largo, realizado en madera revestida de oro y plata, y decorado con piedras preciosas y con 74 figuras en bajorrelieves. 

    La ornamentación artística comprende figuras repujadas en oro y plata, doradas en caliente, placas trabajadas en filigrana con engastes de piedras preciosas y semipreciosas y de entalles y camafeos de diseño antiguo, así como aplicaciones de esmaltes en las columnas, arcos y perfiles. El programa pictórico abarca la historia sagrada desde los comienzos del tiempo hasta el Juicio Final. Aunque el relicario había sido acortado en un eje con motivo de la huida ante las tropas revolucionarias francesas en 1794, fue en gran parte restituido a su forma original en el marco de la última restauración, que tuvo lugar entre 1961 y 1973.